Daredevil, Bendis y El Greco

daredevil-40.jpgEn el número 40 de Marvel Knights Daredevil, Brian Michael Bendis introduce un cuadro de El Greco. ¿Por qué introduce semejante “iconografía”? ¿Es un capricho o lo utiliza como símbolo de algo, como recurso narrativo? Vamos a verlo.

Os pongo en situación: Matt Murdock y Vanessa Fisk, la mujer de Kingpin, se reúnen para cenar en un restaurante y hablar de sus intereses: la mujer de Kingpin le facilita el nombre de quien le vendió a la prensa y le hace saber de la desintegración de Empresas Fisk. Cuando termina la escena, Alex Maleev dibuja a toda página a la pareja sentados en una mesa con un candelabro y velas humeantes debajo de un grandioso cuadro sumido entre tinieblas. Este cuadro dibujado por Maleev es un óleo sobre lienzo realizado por El Greco en 1607, titulado Santos Pedro y Pablo y actualmente se encuentra en el Museo Nacional de Estocolmo. A continuación os pongo las dos imágenes para que contrastéis los parecidos muy razonables:

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San Pablo se sitúa a la derecha de la escena, vistiendo un amplio manto rojo que impide ver su túnica. Apoya su mano izquierda sobre un libro abierto mientras extiende la derecha; junto a él aparece San Pedro, vistiendo un manto similar pero en tonos amarillos. En su mano izquierda porta la llave que representa su atributo, situando la derecha encima de la de su compañero. Se crea de esta manera un efecto con ambas manos que se le llama manos parlantes (no hace falta que los personajes hablen, simplemente con los gestos y ademanes de sus manos, los dos personajes se entienden). Las figuras se encuentran en una habitación, contemplándose al fondo el hueco de una puerta (en este caso sólo lo vemos en el cuadro de El Greco).

Bien, de principio vamos a darle la figura de San Pablo, el del manto rojo, como trasunto de Matt Murdock-Daredevil, y San Pedro, el del manto amarillo, como trasunto de Vanessa Fisk-Kingpin. Como se ve, la comparación no es baladí, sino que es obvia, incluso están situados los comensales a la mesa perpendicularmente a los personajes de la pintura de El Greco. Además, toda la escena recuerda la imagen de la Eucaristía, pero con un matiz muy diferente: en vez de comer pan y beber vino, aquí comen carne y beben vino. Como vemos, la diferencia es realmente siniestra y macabra.

Pero lo que realmente nos confirma las comparaciones es recurriendo a la Patrística y a la Biblia. San Pedro (Vanessa Fisk-Kingpin) parece una persona humilde, mientras que San Pablo (Matt Murdock-Daredevil) encarna a alguien de estatus superior (no olvidemos que es un superhéroe); no en vano San Pedro era pescador (Vanessa Fisk-Kingpin pescan con sus “redes” a los “peces”) y San Pablo, un militar romano (Matt Murdock-Daredevil imparten la ley y la Justicia).

San Pedro (Vanessa Fisk-Kingpin) según la tradición, es el apóstol y misionero de la primitiva Iglesia cristiana, y finalmente, primer obispo de Roma (la Cocina del Infierno en New York —el término en este contexto es de un cinismo mayúsculo—) y primer Papa. Destaca por haber escrito unas epístolas que hablan sobre el amor en el matrimonio (Vanessa y Kingpin) y entre los hermanos.

Tres años después de convertirse al cristianismo, Pablo (Matt Murdock-Daredevil) visitó a Pedro (Vanessa Fisk-Kingpin) en Jerusalén y más adelante en Antioquía, y tuvo una fuerte y amarga confrontación con él. Pablo (Matt Murdock-Daredevil) tuvo también que enfrentarse a la influencia de Pedro (Vanessa Fisk-Kingpin) al menos en una de las iglesias que fundó (la de Corintio, para ser más exactos). Pedro (Kingpin), acompañado por su esposa (Vanessa), viajó mucho en su misión evangelizadora (captación de “adeptos”).

San Pablo (Matt Murdock-Daredevil) es el primer teólogo del Cristianismo y el más importante de sus misioneros, por lo que también fue llamado el Apóstol de los gentiles. Según el conocido relato contenido en los Hechos de los Apóstoles, Pablo (Matt Murdock-Daredevil) realizó tres viajes misioneros. Sus cartas revelan que su itinerario se guió por tres preocupaciones principales: (1) su vocación de evangelizar territorios aún no hollados por otros evangelistas cristianos, de ahí sus planes para dirigirse por el oeste hasta Hispania (Rom. 1,14 y 15, 24-28); (2) su interés pastoral por volver a visitar sus propias congregaciones cuando surgieron problemas, como, por ejemplo, sus diversas visitas a Corintio; y (3) su inquebrantable determinación por entregar él mismo en la Iglesia judeocristiana de Jerusalén el dinero recolectado en sus iglesias gentiles. Aunque los eruditos no captan de forma convincente los motivos de Pablo (Matt Murdock-Daredevil) en este empeño, lo cierto es que abrigaba el propósito de unificar las iglesias de su misión gentil con las de los judíos cristianos de Palestina. A destacar el pasaje del Nuevo Testamento que habla sobre el amor cristiano.

Bueno, bueno, bueno… las identidades son tan semejantes que da hasta grima. Bendis introduce en la narración gráfica un recurso retórico denominado prolepsis, conocimiento anticipado de algo: en este caso, nos anticipa el futuro enfrentamiento entre Daredevil y Kingpin en la Cocina del Infierno.

P.D.: Por los Hechos de los Apóstoles sabemos que San Pablo fue preso en Jerusalén tras los disturbios provocados por sus antagonistas judíos, y que fue conducido a Roma.
El minino Fritz, mi alter ego Yorkshire enviame_un_email.gif

Published in: on noviembre 13, 2006 at 3:10 pm  Comments (14)  
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Una balada por Bendis

En las arenas de Marte, donde la roca dulcísima arde y su pistilo de sangre, bajo un silencio de huesos, exhuma un rocío de olvido… Así comenzaría, como una letanía lánguida y descubro indefectiblemente cómo algo acaba para todos aquellos que les gustan las mismas cosas. He leído un cómic de Bendis y después sentía sólo la juventud del superhéroe y también que mi juventud moría en ese final convulsivo… ¡qué reclamo, qué garantía! “Quien no muera joven, se arrepentirá tarde o temprano”, sentencio no sin desgana. Y cuando termino este cómic, amanece el hastío y luego me provoca la necesidad de rezar, no por Bendis, sino por mi alma y todas las almas que mueren en las dunas nómadas de Marte.

Y es de momento, como brota una flor de una roca, así el subconsciente me habla en defensa de ¿Bendis?:

La crítica es un contrasentido: no hay que leer para comprender a los demás, sino para comprenderse a sí mismo.

Creer en Bendis nos dispensa de creer en cualquier otra cosa —lo cual supone una ventaja inestimable—. Siempre he envidiado a quienes creían en él, aunque creer en los finales de la obra de Bendis es como poder vislumbrar lo esencial y, seguidamente, permanecer tumbado todo el día, y gemir…

Yo, un pobre corderillo: podía imaginarlo todo, predecirlo todo, salvo hasta dónde puede uno hundirse… un final de cómic donde Bendis había aspirado a la santidad…

 

(Sentimientos y refutaciones después de leer la serie limitada de Secret War de Brian Michael Bendis)

El minino Fritz, mi alter ego Yorkshire josemaria@edlimitada.com

Published in: on septiembre 24, 2006 at 8:29 pm  Comments (11)  
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Los Nuevos Vengadores nº 9, B. M. Bendis y S. McNiven, Panini 2006

De nuevo tenemos aquí a un Bendis desatado pero… con rollo psicológico, más bien profundizando en la psique de los superhéroes y, por ende, en la de nosotros.

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Continúa con la saga del Vigía y sus consecuencias. Supongo que consecuencias tiene que haber, porque si no, no me lo explico. Algún teorema de pi o algo profundísimo en el universo Marvel nos quiere meter Bendis para montar en varios números (¿3? ¿4?), en plan efectista y denso, la vía o guía del conocimiento del friki para descubrir la idea del ser superior ( ¿o acaso divino?) en el mundo real. Ecce Homo versus ecce Vigía.

En este número no falta la introducción de una conversación de los Illuminati muy caro al fan con un Mr. Fantástico muy lento de ¡¡neuronas!! y con un Tony Stark muy ¿centrado? y… “sobrio” en sus explicaciones (si tenéis el tebeo a mano, observar la postura hierática o de molde que tiene Mr. Extraño).

El número tiene su sustancia, en eso no tenemos que reprocharle nada al ínclito guionista, pero también tiene guiños a las pelis de serie B o Z por parte del dibujante, Steve McNiven:

 

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¿Qué hace Spiderman soltando a un Demonio de tres pares de llamas un “Oh, lo siento, ahora no buscamos gente que traiga destrucción y muerte… Pero déjenos su currículum y le llamaremos”? Sobran palabras (¿o son risas?) Madre del amor hermoso… ¿os habéis fijado que le está lanzando un cartucho de lanzarredes en la sobaquera incandescente? Y ya sabemos que las redes y el fuego (pero ¡fuego de verdad!) no casan muy bien que digamos. Spiderman en plan chuzo y sin neuronas.

Luego la influencia Matrix para darle un rollo científico a su psicoanálisis:

 

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Habitación blanca con pantallitas de televisión o casillas de conciencia del Vigía con una Emma Frost muy locuaz enseñando frustraciones y represiones a tutiplén. Bendis hace un auténtico tour de force freudiano de psicoanálisis con la psique del pobre Vigía que te quedas con las piernas colgando… ¡ay!

Menos mal que el McNiven se acuerda del friki lovecraftiano (¡ese soy yo!) y me dibuja unos monstruos cojonudos en su concepto, pero fallidos en su realización: son demasiados elegantes en su trazo, estilizados, limpios. Con monstruos de pesadilla hay que utilizar el trazo más ambiguo, la brocha gorda y llenos de guarrerías.

 

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Si queréis echar un vistazo a las reseñas fantásticas de este número por El critiquitas (un besote Lord_Pengallan) o la reseña-greguería del patanegra Ternín (¡qué arte tienes, capitán, oh mi capitán tierno)… Os lo aconsejo.

Sigo aquí, en el solitario Marte, con miedos psicológicos y monstruos de pasarela.

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El minino Fritz, mi alter ego Yorkshire josemaria@edlimitada.com

Published in: on septiembre 22, 2006 at 5:22 pm  Comments (6)  
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