Civil blog… íntimo y personal

Monstruo de la ira y la envidiaEstamos de vuelta otra vez con ese deje melancólico y tenaz de que nada ha cambiado, pero que ya no somos los mismos de antes. Ya no somos los vírgenes lectores de entonces y sí las putas consentidas y baratas. Ésta es la sensación que uno está teniendo en estas arenas rojas en donde ahora habito. Dimes y diretes, cuchillos y balas, pero también una tristeza infinita por el cómic (lo siento, soy un tipo que le gusta lo gótico y decadente, no en la forma de vestir, pero sí en el terreno del arte). Pero qué más da, cuando pasen las aguas procelosas de la inquina y la pasión, ¿qué nos quedará?

Dice Cioran que la lucidez se llega por grandes caídas del ser, que es más instructiva una paliza que un beso; que siglos de guerras, ajusticiamientos y envidias hacen del hombre lo más cercano a la pesadilla. Como diría don Vito Corleone, “no es nada personal, sólo es asunto de negocios” (contratos editoriales y amiguismos, dicen algunos…) Bueno y qué. Lo importante es que nos gusta el tebeo y con eso nos basta… ¿o no?

Casi todo el mundo lo sabía, que Álvaro es amigo de sus amigos, que los de Zona participan/trabajan/colaboran con editoriales, que Clemente es un ser proteico que hace apuntes marvelíes en las 24 páginas de todas las colecciones, etc. Entonces, ¿por qué tanta vileza en la gente?

Pedro, el Observador, es un valiente o un inconsciente, un rebelde o un ajusticiador, un idealista o un estúpido. Que el vulgo elija un bando, dicen, decimos… Pero, yo me pregunto: ¿por qué soy tan injusto? ¿por qué se deja uno arrastrar por la ignominia? Porque tenemos hambre. Y el hambre se deja querer con la envidia, con lo que no tenemos y que vemos en los demás y que son nuestros modelos… ¿o eran?

A continuación os pongo un parrafito de Mateo Alemán que nos va de perlas y que va dirigida al VULGO:

“No es nuevo para mí, aunque lo sea para ti, oh enemigo vulgo, los muchos malos amigos que tienes, lo poco que vales y sabes, cuán mordaz, envidioso y avariento eres; qué presto a difamar, qué tardo en honrar, qué cierto a los daños, qué incierto en los bienes, qué fácil de moverte, qué difícil en corregirte […] ¿Qué santidad no calumnias? ¿Qué inocencia no persigues? ¿Qué sencillez no condenas? ¿Qué justicia no confundes? ¿Qué verdad no profanas?”

Cada uno tiene sus convicciones y conciencias tranquilas:

Álvaro ha sido sincero.

Los de Zona han sido sinceros.

Pedro ha sido sincero.

Pero yo y el vulgo, no lo hemos sido.

Cada uno de los tres han tenido sus verdades particulares, pero con ello no se configura la VERDAD UNIVERSAL.

Exiliado aquí, en Marte, intentando alejarme de la gente, huído de La Torre de Babel en donde pecaba junto con el mundanal ruido, yo, Yorkshire, escondido como un cobarde lejos de mis semejantes.

El minino Fritz, mi alter egoYorkshire josemaria@edlimitada.com

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Published in: on septiembre 21, 2006 at 8:54 pm  Comments (8)  
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